Pediatría y Comunicación: Dr. Ricardo Escorihuela

“Lo que los niños aprecian en ti para llegar a ese nivel de comunicación es que eres una buena persona, que se puede confiar en ti”.

 Cuando le hablé al Dr. Ricardo Escorihuela Esteban, médico jefe asociado de pediatría de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid, del proyecto que tengo entre manos se interesó inmediatamente en él. Es un médico al que se le nota que disfruta de la vida y de su profesión y lo transmite tanto en sus consultas como a lo largo de esta entrevista. “La pediatría y la comunicación deben ir de la mano, es a todas luces imprescindible que el profesional sea consciente de su importancia a todos los niveles”.

“Yo tenía seis hermanos más pequeños que yo y cuando mi madre me dejaba
a su cargo me decía Ricardo, diviértelos  y es así como he entendido que deben ser mis consultas para los más pequeños, cuando menos entretenidas.”

Me parece curioso y se lo comento, la similitud entre la forma que tiene él de abordar sus consultas y yo los programas infantiles que dirigí hasta no hace mucho tiempo: le digo que mi objetivo también era entretenerlos pero que la dificultad con los niños está en la gran variedad de targets con los que hay que tratar. Entramos en materia y efectivamente el Dr.Escorihuela marca un primer target muy delimitado, el que va de 0 a 18 meses y nos centramos en él.

“ La comunicación entre una madre y un niño varía mucho a lo largo de su vida y en este primera etapa el mundo del niño gira exclusivamente en torno a la madre, con ella se lleva bien, con ella se enfada… y el resultado de esa relación depende de la actitud que ésta adquiera. Hay madres que son poco exigentes con los hijos y si el niño es mal comedor será precisamente alrededor de la comida donde se
gestione parte de su relación/ comunicación”
.

A lo largo de la entrevista nos centramos fundamentalmente en los casos en el que el niño no tiene una enfermedad orgánica, me doy cuenta de que en estos casos el médico adopta el papel de “intérprete y traductor” en dicha comunicación: interpreta lo que le pasa al niño y de alguna manera se lo traduce a la madre.

“El hijo a una madre la descoloca, el hijo lo sabe perfectamente y se
aprovecha. Incluso esa madre que puede con todo, que tiene notoriedad, que es
la reina de las fiestas, de repente, tiene un bebé y se está horas mirándolo,
lo que una madre encuentra en un bebé quienes no lo somos no sabemos. El bebé, que conoce su fuerza, como no le pongas disciplina hará con ella lo que quiera… llega hoy una madre diciendo que la niña no quiere comer. Es una niña que tiene 8 meses y últimamente no hay forma de que coma. Pregunto a la madre sobre su situación familiar y profesional y me cuenta que en breve tiene que volver al trabajo y quitarle la lactancia a la niña. La madre sin darse cuenta le está
vendiendo a la niña un complejo de culpabilidad, es decir yo tendría que estar dándote el pecho pero me tengo que ir a trabajar y no te lo puedo dar, la niña, capta inmediatamente este sentimiento de culpa y saca partido, abusa de esta
situación. El papel de la madre en este caso es ser firme y no perder el rumbo.
La niña debe comprender que la madre es firme, no que aparenta firmeza, porque
el bebé lee el corazón. La transmisión del pensamiento de una madre a su hijo
no es por la voz, es por “vía inalámbrica”, de cabeza a cabeza. Ese complejo de
culpabilidad es notorio desde el momento en el que la madre entra en la
consulta, se lee en su cara, en su tono de voz…”.

 Hablamos de cómo somatizan los niños y de cómo ésta es otra forma de hablar, la forma que tienen sus cuerpos de revelarse y expresar sus sufrimientos.

Tengo una carpeta que pongo Psicosomáticos, y la lleno todos los años. Entre
cinco y ocho o nueve años he tratado muchos casos de tos persistente. Algunos,
después de pasar meses tosiendo se curaban en 24 horas. Le convencimos de que en el Corte Inglés vendían una mantita que les daba fuerza en el tórax, naturalmente la madre sabía la verdad y la manta obraba el milagro… los niños hay momentos en los que nos reclaman la atención por la razón que sea, y cuando les duele algo, vomitan, tosen…  sin motivo orgánico que lo justifique, hay que estar atento, observar”.

 Hacemos hincapié en lo  importante que es en esta primera etapa del niño
la comunicación entre sus progenitores y el pediatra.

“Es fundamental caer bien a la madre, no siempre pasa, a veces es
cuestión de química. Nosotros, de primeras, abordamos un problema orgánico pero según los tienes delante y empiezas a hacer preguntas respecto al entorno socio familiar te vas haciendo una idea de la vida del niño. Sé que preguntamos a
saco y que hay preguntas que pueden parecer intrascendentes o incluso impertinentes – ¿está usted casada? por ejemplo- y la gente se me mosquea y tengo que explicar que no es por cotillear sino que es importante para mí el medio y la forma en la que se desenvuelve el niño en casa, en el colegio… si pregunto por el colegio y me contestan que el niño no estudia nada, la luz de alarma empieza a parpadear dentro de mi… si tiene hermanos o no… por ejemplo el otro día me vino una señora con un niño que llevaba 5 meses vomitando. Le pregunté si tenía más niños y me contestó que sí, que tenía un bebé de cinco meses (ríe). ¡Qué casualidad! le dije y  le comenté que a lo mejor tenía algo que ver. La madre enseguida me contestó que el niño estaba encantado con su hermano pequeño…pero insistí en que a nadie nos gusta que alguien nos destrone, acapare la atención de todos, en definitiva le dije que en qué cabeza cabía que el niño no se mosqueara por esto. Pero las madres –nos
ha ocurrido a todos- a veces sucede que, estando el origen del problema tan
claro para los demás, ellas no lo ven hasta que se lo dices. Le insistí en la
manía que tenemos en hacer mayores a los hermanos cuando un bebé nace, y a lo mejor solo tienen tres o cuatro añitos…y me escuchó.”

Yo también le escucho con atención. Si en sus consultas se expresa con la misma clarividencia entiendo que a los padres nos les costará mucho entenderle. Utiliza una forma de expresión absolutamente coloquial e ilustrativa. Derrocha pasión. Es
inevitable preguntarle si ese carácter es innato.

“El tener buen  carácter es a veces un esfuerzo que hay que hacer todos los días. La actitud con la que te trate un médico no debe depender nunca del humor con el que esté ese día. Sin embargo, hay quien piensa que si su carácter es apagado no tiene porque mostrarse de otra forma. También hay días malos, porque has tenido guardia, o te duele la cabeza… y o haces un esfuerzo o sino no transmites esa alegría que es necesaria para nuestro trabajo”.

Discrepo, yo no siempre me he encontrado con un médico así, es más, en alguna ocasión he dado con alguno bastante “poco amable”, reconoce que también los hay.

“A mí me parece bien que busques a otro médico cuando no tienes empatía
con él pero tampoco es necesario “cabrearlo”. Hay gente que intenta cabrearte
según entra por la puerta… En mi caso yo suelo tener fundamentalmente problemas con el tiempo de espera. Pero es que a todos nos gusta que nos dediquen tiempo. El tiempo en consulta es fundamental, quince minutos pueden ser suficientes para una revisión pero no para una primera consulta. La consulta necesita un poco de tiempo y que te guste. Cuando alguien entra por la puerta debe ser instintivo pensar voy a ver cómo puedo ayudar. Y a mí esto además me divierte. Creo que es fundamental pasárselo bien, porque de esta forma se genera un ambiente de confianza. Yo (se ríe) por ejemplo, no dejo hablar a los padres cuando los niños ya saben hablar. Incluso con niños de cuatro años las madres alucinan de cómo nos entendemos viendo a su hijo a ese nivel de adulto comunicándose conmigo sin ningún problema. ¡Es increíble! (la goza mientras lo cuenta). Lo que los niños aprecian en ti para llegar a ese nivel de comunicación es que eres una buena persona, que se puede confiar en ti.

 Su consulta es bastante impersonal, una camilla, una mesa, el armario, el ordenador. Me preocupa el tiempo que los médicos pasan mirando la pantalla en lugar de mirar y escuchar a los pacientes o a sus familiares. Me dice que tengo razón y que hay muchos otros elementos que contribuyen a que esa comunicación sea más fría. Las
fotocopias por ejemplo.

“A la gente no le gusta leer, las normas de alimentación que en otros sitios se las dan fotocopiadas yo las escribo a mano durante la consulta, para acaparar la
atención de la madre… a ella le gusta que yo se lo cuente, que se lo explique…
la otra fórmula, la de la fotocopia, es tremendamente impersonal. La gente lo
que quiere es un trato personal, insistes en sí lo ha entendido, le das pié a
que pregunte…”.

Sin embargo y en otro orden de cosas gracias a las nuevas
tecnologías y más concretamente a Internet, la comunicación con sus pacientes
también se ha modificado a mejor.

“Los padres me mandan emails para informarme de la evolución de los paciente,
fotografías de un bulto, un corte… es curiosa pero también práctica esta forma
de hacer”.

 Para terminar le pido que me diga qué actitudes o comportamientos podrían contribuir a mejorar la comunicación entre  médicos, pacientes y familiares:

“Los pacientes tendrían que ser confiados, confiar en su médico y a su vez recibir bondad de sus médicos. No una confianza ciega, una confianza fundamentada. Pero es que el médico debe de ser un médico que cure, porque hay muchos que no lo son, naturalmente en mi especialidad tengo más posibilidades de lograrlo, pero hay que tratar de evitar, sin razón orgánica, que alguien arrastre un problema toda su vida… y el médico, como persona, debería ser más feliz con su existencia…y también por parte de ambos tener un poco de comprensión”.

Para sentirse bien: Veleros

¡Un placer Dr. Escorihuela!

Elene Lizarralde

0 pensamientos en “Pediatría y Comunicación: Dr. Ricardo Escorihuela

  1. Mis felicitaciones por el trabajo, la entrevista se lee con suma facilidad y tanto las preguntas como las contestaciones atraen por su interes y por narrarlo con brevedad y precisión. La publicación de este blog es una iniciativa muy buena y sin duda puede ayudar a mejorar la interrelación mèdico-paciente conociendo los problemas que supone para unos y otros.

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