Cómo es el cáncer de ovarios: Testimonio de Tatiana…

“Sabía que me estaba muriendo- lo dice enfatizando para que no quepan dudas de que  ha sido así- y simplemente pensé, hasta aquí he llegado. Hasta aquí ha llegado mi vida y estoy tremendamente agradecida por todo lo que he tenido”.

Tatiana es una mujer madura, alta y delgada. En este momento es una mujer debilitada físicamente por la enfermedad en modo inversamente proporcional  al  que su espíritu se ha visto fortalecido por la misma. Y pese a la dulzura y serenidad con las que se expresa es una fiel defensora de sus creencias, las que le han llevado a vivir este periodo de su vida “en paz y absoluta gratitud”. A finales de enero, a Tatiana, le diagnosticaron cáncer de ovarios. “Fui al médico porque se me hinchó la tripa, la tenía dura y era una cosa extraña. A los médicos no les gustó y me mandaron de urgencias a las Concepción donde tras unas pruebas me dieron el diagnostico: cáncer de ovarios en un estadio 3C.”

A Tatiana el diagnóstico no le pilló desprevenida “Tuve una cuñada que murió precisamente de este tipo de cáncer y sabía que yo lo podía tener. La verdad es que estaba preparada para recibir la noticia. Pero no se lo dije a nadie. Hay cosas que hasta no tener la certeza no se deben compartir.”

A la consulta en la que le comunicaron el diagnóstico fue, creo que de forma premeditada, sola. “Sí, tengo que confesar que sí -la he pillado y ríe-  porque si hubiera querido tener compañía la hubiese pedido y la habría tenido. Pero sí que es verdad que preferí ir sola. Mi médico enseguida entendió que yo quería conocer la verdad y hablamos. Quería saber si debía de tratarme o no,  para mí era lo más importante. No sabía si tal y como estaba de avanzada mi enfermedad merecía la pena luchar por algo,  a lo mejor yo ya estaba invadida. Sin embargo, él me dijo que esto había que verlo y que además creía que debíamos seguir adelante. Tras nuevas pruebas se comprobó que parecía que no había metástasis en otros órganos y se tomó la decisión de que había que operar inmediatamente “- Tatiana narra cada paso del curso de su enfermedad con calma, sin detenerse en los detalles más personales, pero también sin eludir momentos que desde su punto de vista puedan resultar de interés a personas que se encuentran en sus mismas circunstancias.

En una semana Tatiana ya estaba en el quirófano. “Nada más empezar con la laparoscopia se dieron cuenta de que no podían seguir con la operación que ellos querían y cerraron. Cinco días más tarde, la ascitis  que había desaparecido a raíz de la operación volvió a aparecer e inmediatamente inicié el tratamiento con una quimio reductora. Querían reducir para poder llevar a cabo la intervención que desde un principio se habían propuesto. Y por eso han tardado varios meses antes de operarme hace apenas un mes.”

Fue Tatiana quien comunicó el cáncer que padece a su marido e hijas. “Si, primero se lo dije a mi marido quien me acompaño a las pruebas más importantes. Y a nuestras hijas se lo dijimos una vez supimos el tipo de cáncer que tenía. Su edad oscila entre los dieciocho y los veintisiete años y a todas les dijimos lo mismo, la verdad. Sin dramatizar porque en ningún momento yo lo vi como un drama ni quería que los demás lo hicieran. Esto era una etapa en la vida en la que aparecía una enfermedad, como pueden aparecer tantísimas cosas en la vida que no son esperadas, y es una enfermedad que hay que afrontar y punto.” La misma naturalidad con la que Tatiana ha afrontado la enfermedad es la que utiliza para hablar de la misma.

En dos años, tres familiares suyos murieron de cáncer. Me pregunto de qué forma afecta esta experiencia previa a un enfermo recién diagnosticado con la misma enfermedad. “En mi caso ha sido ¡para bien!- no lo duda pero se explica- en mi caso y con mi personalidad fue mejor. Estos familiares que murieron tan cercanos a mí y a los que yo quería mucho, fueron un gran ejemplo por la dignidad con la que se enfrentaron a la enfermedad y también a la muerte. Aunque yo nunca he tenido miedo a la muerte ellos fueron un ejemplo de cómo se debía  morir. Sobre todo, por no hacer la vida infeliz a los demás.”

Tatiana se refiere a los familiares que rodean y acompañan al enfermo a lo largo de su enfermedad.”Estamos rodeados de gente que depende de nosotros, que nos quiere mucho, y creo que hay que intentar no hacerles sufrir más de lo que ellos ya, de por sí, van a sufrir. Esa es una parte muy importante del enfermo, es él quien marca la pauta. Eso sí que lo vi yo desde el principio y me ayudó mucho el ejemplo de mis cuñados.”

Escucho atentamente y trato de hacerlo con cierta perspectiva porque sé, que en el fondo y en general, no estamos preparados para asumir la enfermedad como parte de la vida. “Efectivamente – Tatiana sonríe- en nuestra sociedad creemos que vamos a vivir mil quinientos años y siempre con salud, guapos, ricos y famosos. Pero esa no es la realidad. La realidad es que vamos a morir todos, que a cada uno nos toca un plazo de vida X, el que sea… cuando a mi me dijeron que tenía lo que tenía y cuando yo me sentí morir, porque yo lo he sentido,  sabía que me estaba muriendo– lo dice enfatizando para que no quepan dudas de que  ha sido así- simplemente pensé, hasta aquí he llegado. Hasta aquí ha llegado mi vida y estoy tremendamente agradecida por todo lo que he tenido. Realmente creo que ser agradecido te ayuda mucho para prepararte en la muerte– y repite- pero tienes que ser agradecido con lo que hayas tenido.”

Nos miramos. Me pregunta con la mirada si la entiendo, y lo hago. Pero para ser sincera, no estoy segura de reaccionar así de encontrarme en su lugar. Nos sonreímos y continuamos.

Le pido volver atrás, al desarrollo físico de la enfermedad y su tratamiento. Superó las primeras sesiones de quimio, la operación, ha vuelto a reanudar  el tratamiento de quimioterapia, también a lo largo del verano, y le pido conocer los peores momentos. Tatiana piensa antes de contestar. Hace memoria “El principio es muy duro– me explica- además yo me sentía mal desde el principio. Hay cánceres que no duelen, pero yo tenía una ascitis que parecía que estaba embarazada de nueve meses y me dolía todo. Sentir dolor es muy duro. Y sin embargo, tienes que llevarlo como puedes, sin amargar la vida a los demás. La siguiente vez que me volví a sentir desfallecer fue después de la operación. Yo pensé que mi recuperación sería más rápida ¡y qué va! Tras una operación de caballo tardas en recuperarte. Ese fue otro momento en el que tuve nuevamente que luchar contra la desesperación– confiesa con humildad- en ese momento tuve que ejercer cierto control para no desesperarme. La paciencia es muy importante ¡muchísimo! – sonríe recordando- tienes que tener en cuenta que es cuestión de tiempo.”

Tatiana te lo pone fácil. Hay temas que tal vez con otras personas no te atreverías a abordar y no obstante, con ella, todo es fácil, sencillo. Hablamos acerca de los efectos de la quimioterapia, más concretamente sobre la caída del cabello. Y sonría con complicidad. “Aunque te digan lo contrario éste es un tema que todas las mujeres llevamos fatal – ríe abiertamente- eso es lo peor, porque aunque pienses ¡qué tontería, el pelo se cae y luego vuelve a salir! Se lleva fatal, porque te pones esta peluca – se la toca- con la que pareces “el Dioni”- tal vez tenga razón e inevitable terminamos riéndonos a carcajadas- y la gente te dice ¡pero si estas estupenda! Y tú piensas ¡están de la olla, como voy a estar estupenda con esta peluca! Y además te pica, te da calor… lo de la peluca lo llevamos todas fatal. Pero también hay que afrontarlo– se pone seria- es parte del proceso, ahora ¿que lo llevas mal? ¡Por supuesto!.”

Esta es la forma en la que Tatiana se ve a ella misma físicamente. Pero yo, además, le pregunto por cómo ve ella a los demás enfermos cuando coinciden en el hospital durante las sesiones de quimioterapia.”Cuando vas a un hospital como al que voy yo, en el que hay muchísimos enfermos, lleno de gente con cáncer y de todas las edades… te sientas y te preguntas ¿cómo serán sus vidas? En ocasiones sales a la calle y ves que tras la sesión de quimio, algunas están fumando… ¡chicas de treinta años! Te da que pensar. También ves mujeres dejadas, desaliñadas ¡vencidas por la enfermedad! – Tatiana habla de ellas con tristeza- y pese a todo, yo lo veo totalmente diferente.”

Le pido que se explique. Que me cuente desde su punto de vista en qué consiste la diferencia. “En que yo veo las cosas de otra forma. Para mí esta enfermedad, por la que tal vez me muera en un año, o en dos… creo que hay que afrontarla como todo en la vida, porque ésta siempre tiene sus cosas buenas y sus cosas malas. Y creo sinceramente que esta enfermedad no es peor que otras cosas que puedan suceder. Por ejemplo, yo estoy muy agradecida de que esto no le haya pasado a ninguna hija mía. Cuando me puse enferma solo me venía agradecimiento– se acompaña de los gestos para que no quepa la menor duda de que es sincera- en primer lugar estaba agradecida de que no fuera ninguna hija mía quien estuviera enferma, sino yo. En segundo lugar, estaba agradecida por estar rodeada de gente que me quiere: marido, hijas, madre, hermana, amigos… personas que trabajan contigo que no han dudado en el día  a día demostrarme que les importaba…- el amor, una vez más – de repente te sientes inundada de amor ¡es impresionante! Es una sensación de sentirte querida, amparada. Yo me decía ¿y la gente que no tiene esto?”

Es aquí, en este instante, cuando le digo a Tatiana que su agradecimiento también viene dado por su fe “¡Claro!- afirma- hablar de una actitud ante cualquier adversidad es muy diferente si tu vida tiene un sentido o no la tiene, eso es verdad.”

Pregunto a Tatiana si esa fe que tiene no se ha visto zozobrar a lo largo de estos meses, durante los momentos “malos” que ha confesado haber vivido. Me mira y sonríe, casi con vergüenza, antes de decirme que “¡No, nunca! hija mía- continúa con ojos risueños- no sabes la suerte que tengo. Porque he sentido a la Virgen María conmigo todo el rato (este es el motivo de publicar dicho testimonio hoy 15 de agosto).Mira –trata de explicarme- la fe es un don, tú tienes que buscar, pero es un don. Es sentirte querida y amada por un Ser superior. Y eso, cuando tú has tenido un encuentro personal con ese Amor, no se puede explicar. Simplemente lo vives y lo sientes – habla con dulzura, consciente de ser una privilegiada- Yo he tenido un encuentro personal muy grande con Dios, sé que soy una privilegiada y que esto te hace ver la vida de otra manera.”

Me pongo en el lugar de enfermos que no sienten esta fe que ella  tiene y que sin embargo les gustaría tenerla para sentirse mejor.  Pero la fe no es un acto voluntario y le pregunto qué deben hacer dichas personas para conseguir sentirla. Su respuesta es rápida y clara “¡Pedirlo! – me dice- pedir que seas tocado por Dios en algún momento de tu vida, nunca sabes cuándo puede pasar, hay que pedir-insiste.” Y yo por mi parte, insisto en saber qué les diría a esas personas enfermas, o que sufren por sus familiares, cuando se preguntan por qué quiere Dios verlos sufrir.  “Les contestaría con otra pregunta ¿por qué son los más pobres de los pobres quienes sufren un terremoto? o ¿por qué tanta gente pura y sencilla es vapuleada en la vida?- mi mira, yo no pierdo un instante de su explicación, la escucho tan atentamente que casi me duele- vivimos en un mundo tremendamente injusto, donde los más débiles sufren…¿qué importancia tiene que yo esté enferma? ¿Me entiendes?- me pregunta y yo muy sincera también, le digo que lo intento. Así es que Tatiana no se da por vencida y continúa tratando de explicarme- ¡Tú eres parte de ese mundo! No podemos estar todo el rato pensando yo soy el centro, yo que desgraciado, y yo, yo, yo… ¡vivimos rodeados de un mundo! Hay que abrir los ojos hacia los demás…- me habla como si todo lo que dice fuera ¡tan obvio!- pero si es que hay gente que no tiene ni para comer… o para pagar la casa en la que vive con sus hijos porque está en paro y encima está enfermo. ¡Si es que la vida es durísima! ¡el mundo es muy duro!- en eso estamos totalmente de acuerdo.”

Volvemos al tema de la muerte. Me ha confesado que no le tiene ningún. “Lo que yo creo es que cuando muramos estaremos con Dios padre. Llegaremos a estar con Él. Él vino a la tierra a través de su hijo Jesucristo y nos lo dejó bien claro. Además Él resucitó, eso es lo que nosotros creemos- empieza a utilizar el plural en alusión a otras muchas personas que profesan su misma fe- por lo que creemos que pasaremos  a mejor vida. El cuerpo, que es el que nos ata y nos hace sufrir, se quedará aquí, e iremos en pleno espíritu. Y  creemos que resucitaremos… – Tatiana no se detiene- yo entiendo que cuando estás metida en la vorágine de la vida y oyes hablar así la gente diga qué me está contando ésta loca pirulera que dice que yo voy a resucitar… pero es que Jesucristo estuvo en la tierra, nos lo dijo, y resucitó. Nosotros somos los únicos que hemos tenido a nuestro Dios en la tierra y que además ha dado fe de lo que va a suceder. Entonces, lo único que hacemos es creer en eso…”

Le digo que morir significa separarte de tus seres queridos, de tus hijas por ejemplo. “Yo lo veo como un adelanto- me explica- yo me adelantaré y después vendrán todos…” En eso tiene razón- pienso yo- todos moriremos. Pese a todo, insisto en el sentimiento del miedo, desde mi punto de vista algo tan natural como la vida misma. “No lo siento ni lo he sentido. En su lugar lo que siento es una paz inmensa que es el estar sujeto por la  mano de Dios y la Virgen María constantemente.”

Me parece extraordinario. Sin embargo, pienso que en su entorno tal vez no todo el mundo piense de la misma forma y ella me lo confirma. “El miedo lo he visto en todos. En todo el mundo. Por ejemplo, voy un día a la frutera y me dice que hace mucho tiempo que no me ve. Yo le explico que estoy enferma, que tengo un cáncer y ella responde ¡ahhhhhhhh!– Tatiana pone la misma cara de susto que debió poner la buena señora- y me pregunta ¿de qué? A lo que yo contesto que de ovarios y nuevamente ¡ahhhhhh! – inevitablemente rompemos a reír- ¿pero qué sentiste?¿cómo lo tuviste?¿qué te pasó? Y yo pienso que está muerta de miedo por si le puede suceder a ella. Las mujeres me piden que les describa detalladamente todo el proceso hasta que se declaró la enfermedad, insisten en preguntar si me hacía revisiones, seguramente ésta es la primera pregunta que me hace todo el mundo, y lo cierto es que sí, soy bastante cuadriculada y nunca he dejado de hacerlas. Pero la gente quiere saber en qué me he podido equivocar para no incurrir ellas en el  mismo error  y de esta forma evitar que les pueda pasar. ¡Y eso es miedo! Pero es que el miedo es parte del ser humano”. Tatiana sigue sonriendo. Tal vez alguien pudiera pensar que esta conversación debería haberse desarrollado en un tono melodramático y no obstante, las sonrisas y las risas son permanentes.

Con miedo a sin él pregunto a Tatiana de dónde se sacan las fuerzas para luchar contra una enfermedad, cualquier enfermedad. “Tienes que tener un sentido, algo por lo que luchar. En mi lugar, la edad a la que me ha venido el cáncer, 54 años, yo ya he vivido mucho, tengo mucho por lo que estar agradecida, he disfrutado mucho de la vida…he sido muy regalada. Entiendo que no es lo mismo que si enferma un chico joven…en ese sentido creo que soy una privilegiada. Una enfermedad se afronta de forma diferente si tienes un sentido de vida. Yo tengo cuatro hijas, una de ellas de dieciocho años y piensas que tal vez todavía podrías ser necesaria aquí, todo bajo la humildad, porque a lo mejor no lo soy, se que nadie es imprescindible, pero pienso que mis hijas, mi madre, mi hermana… me necesitan y pienso que tal vez estaría muy bien vivir unos años más. Pero ¿ves? Yo tengo un sentido de vida, y es que puedo servir para algo – hace una pausa que dán todavía más importancia a las palabras que dice a continuación- si el ser humano no tiene un sentido de vida, se deja morir. Eso es muy importante. Tal vez tú sentido de vida sea jugar al golf y ganar un torneo ¿por qué no? o ver brotar tu jardín cada año. El sentido de vida no tiene por qué ser algo muy grande, sino algo que te haga estar en la tierra, que te haga sentir que sirves de algo. Todo el mundo sirve de algo pero lo tenemos que sentir nosotros.”

Sin embargo, hay personas que en el transcurso de la enfermedad dejan de luchar. Le pregunto a Tatiana si desde su perspectiva, la de una  persona que tiene cáncer y lleva meses de lucha contra la enfermedad, esta actitud se puede entender mejor “Creo que se equivocan pero lo entiendo. Pienso que necesitan ayuda, en este caso se trata de una enfermedad muy larga, dolorosa, incómoda, hay cánceres muy duros… y hay quien se pasa diez años con él a cuestas. Ser un enfermo crónico es muy duro. De todos modos hay que seguir, por lo que te he dicho antes, hay mucha gente que nos necesita alrededor.”

El papel de los familiares en este caso es fundamental “Si, creo que son ellos quienes tienen que hacer ver al enfermo que lo necesitan. Eso ayuda muchísimo. A mí lo que realmente me consoló fue sentir el amor de la gente. El amor con mayúscula, comprender que de verdad te querían y que el que tú no estuvieses significaba una pérdida. Eso es impresionante ¡yo no lo había sentido nunca! No sabía que la gente me quisiese así. Mi máxima en la vida ha sido hacer siempre lo que creía que debía sin esperar nada a cambio y curiosamente, gracias a esta situación, me he dado cuenta de lo que me quieren. Y yo me acostaba y pensaba ¡pero si es que me quieren un montón! ¡mis hijas me quieren muchísimo! Esta enfermedad ha hecho que todo el mundo a mí alrededor se destapara y me comunicara su amor, mi marido, mis hijas, mi madre, mi hermana, mis amigos. Sin olvidar el amor de Dios, que es además perfecto e infinito ¡soy una auténtica privilegiada!.”

Así es Tatiana. Y en este caso la privilegiada he sido yo por conocerla. Continuará hasta Navidades con sus sesiones de quimio aunque actualmente, tras las mismas, durante algunos días se siente bastante “chunga”. Mucho amor y mucho ánimo Tatiana ¡ha sido un placer!.

Para Tatiana en el día de la Virgen

10 pensamientos en “Cómo es el cáncer de ovarios: Testimonio de Tatiana…

  1. Querida Tatiana Gloria a Dios que eres una de las privilegiadas de Dios como yo!! soy sobreviviente de Cancer de mama y me identifico con cada una de tus palabras de testimonio que aqui se presenta, te felicito con el corazón en la mano, pidiendole a Dios nuestro Sr. siga siendo misericordioso contigo, que no desfallezcas en ningun momento, que como bien dices Nuestra MAdre Santisima nos escucha y lleva nuestra pedicion a su hijo bien amado, que no le concedera El hijo a su madre? que la virgen siga siendo tu balsamo hermosa Tatiana, segura de que tus hijos han vivido lo suficiente en amor, y fortaleza y sacrificio que tu has llevado en este tiempo, pido con el corazon por tu salud, y tu familia. todos los que hemos padecido un cancer nos volvemos una gran familia. la misericoradia de Dios es maravillosa, yo le pedi al Espiritu Santo que sanara mi corazón y con ella sabría que sanaría mi cuerpo pues mi fe es enorme y la buen noticia es que me escucho en ese mismo momento, claro que pase por opreaciones, quimios, radaciones y tantas cosas dificiles pero hoy por hoy soy como tu consentida de Dios. Amen

  2. mucho ánimo Tatiana y mucha fuerza, que veo que la tienes, te diré que he pasado una grave enfermedad y un trasplante, y la fe y la confianza en uno mismo es lo más importante,un beso

  3. Tatiana como te entiendo, a 3 dias de volver a operarme de mi cancer de ovario,nos llevamos peleando el y yo dos años.Leer tu experiencia es leer mi experiencia,tengo 58 años,y lo mismo les digo a mis hijos.Yo tengo una vida vivida,que no sera la mejor ni la mas feliz,pero es mi vida.Pero seguire luchando hasta el final por seguir en ella.
    les digo me han querido mas de lo que yo he querido(me refiero a mis dos parejas)tengo 2 hijos maravillosos he cuidado a mi madre y a mi tia hasta hace muy poquito(se han ido con 94 y 96 años con sus anzheimer)Me he sentido util cuidandolas y cuidando a muchas personas,soy enfermera.He sido feliz,he viajado,he tenido mis amigos,he reido hasta llorar,todo en pequeñitas dosis,todo lo he tenido que ganar poquito a poco,la vida nunca me regalo nada,que tenido que pelearmelo,quiza por eso las pequeñitas alegrias se me hacian enormes,estoy preparada para morir,pero aun estoy mas preparada para vivir,y a eso me voy a Madrid me opero en la Anderson en unos dias,se me reprodujo el cancer y ademas tengo metastasis pulmonar y ademas desde hace 1 año que me retiraron la colostomia,por una negligencia me graparon la vagina con el recto,y hago todo por vagina,ya ves,y aun asi a volver a enfrentarme a todo y caray la quimio que dura es que dolores se pasan pero…………..

  4. Hola a todos mi nombre es OMAIRA hace un año me operaron de cáncer de ovarios . tengo 35 años y nunca pude tener hijos . fue algo terrible . me sometieron a 6 sesiones de Quimio y esto es terrible pero con la ayuda de Dios y de la Virgen salí adelante.

  5. Hola mi hermana esta en estafio 4 lleva 4 sesiones se quimio y van a operarla , la preocupacion es q tiene liquido pleural ,alguna de vosotras ha pasado por lo mismo es devir derrame pleural ? Gracias un beso

  6. Hola chicas… Sois unas valientes ami me han diagnósticado cáncer de ovario ya me operaron pero me tienen que volver a operar de nuevo…..la verdad me ha venido un poco grande la noticia, ahora tengo que continuar por este camino que me ha tocado seguir,os voy contando más sobre mi enfermedad….

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