Cáncer de mama: Testimonio de Victoria

“El cáncer ha sido una experiencia devastadora en mi vida, ahora y después de seis años, creo empezar a salir de tal embrutecimiento, aunque todavía no he conseguido encontrar un nuevo lugar para mi vida. Mi mayor deseo es, sobre todo, poder volver a recuperar la curiosidad por las cosas.”

Durante el breve tiempo que duró nuestro encuentro casual en una boda, (nunca antes nos habíamos visto) Victoria me confesó estar recuperándose de un cáncer de mama. Todo lo demás me lo ha ido contando en emails que nos hemos cruzado a lo largo de casi tres meses. Emails a través de los cuales nos hemos ido conociendo.

Hace seis años, me diagnosticaron la enfermedad en una revisión ginecológica rutinaria. A partir de aquí todo fue muy rápido. Después de la palpación me hicieron una mamografía y análisis para comprobar los marcadores tumorales. Unos días después llamaron a mi casa un sábado por la mañana para que me presentara el lunes siguiente para repetir la mamografía, en ese momento supe que el diagnostico no era bueno y cuando la enfermera de radiología me entrego las pruebas y me dijo “lo siento” supe que era cáncer. La ginecóloga confirmó dicho diagnóstico. Inmediatamente pase por cirugía con biopsia intraoperatoria. La biopsia volvió a confirmar el diagnóstico y el cirujano, sin pestañear, me dijo “puede usted morir de la enfermedad o durante el tratamiento“.

Las personas que no tenemos cáncer siempre queremos conocer los síntomas, la mayoría de las veces, por si también nosotras pudiéramos estar padeciendo la enfermedad sin saberlo o pensando en la posibilidad de prevenirlo. “Los primeros síntomas fueron un enorme cansancio del que no conseguía recuperarme, me sentía incapaz de discernir entre si lo que me pasaba era agotamiento o una depresión extraña. En un principio lo achaqué a la situación familiar que tenía. Mi madre padecía cáncer de vulva y mi hermana una atrofia del cerebelo asociada con un síndrome de Parkinson. Y a pesar de todo yo sentía que algo en mi cuerpo no funcionaba bien.”

 Cuando a Victoria le diagnosticaron el cáncer de mama  tenía una consulta privada de psicología clínica y colaboraba  como monitora en la Universidad Popular de Alcorcón dando clases para aprender a escuchar. “Además de enseñar a escuchar, aprovechaba estas clases para hacer pequeñas terapias a gente con problemas y con escasos recursos económicos, con dificultad para pagarse una consulta privada. Después de la enfermedad abandoné la profesión”. Una profesión que según ella me confiesa “Siempre me ha gustado y aunque te parezca pretenciosa me considero una buena profesional que se rige por la ética. Aunque mi especialidad es la Gestalt (corriente humanista que considera al ser humano como un todo). A pesar de esto soy una profesional heterodoxa y no dudo en utilizar elementos de otras escuelas cuando considero que pueden ser más útiles al paciente. Los elementos con los que he trabajado básicamente han sido el fomento de la autoestima, la empatía y la responsabilidad individual en la toma de decisiones. Yo nunca curo, es el propio sujeto el que lo hace, tan solo acompaño a éste en el proceso y le ayudo a buscar la solución adecuada a su propio problema, ya que cada sujeto tiene sus circunstancias particulares y ante un mismo problema los caminos a seguir son diferentes.” Creo que esta última explicación puede llevarnos a entender la forma en la que Victoria aborda su enfermedad.

 En lo personal, como ya nos ha ido adelantando que por entonces vivía  unas circunstancias familiares bastante duras.” Hace años, a mi madre le diagnosticaron cáncer de vulva, le quitaron los genitales exteriores y a partir de ahí todo fue un periplo de operaciones y médicos. Una vez estabilizada su situación, a mi padre le diagnosticaron un cáncer de vejiga, murió a los tres años. No mucho después, enfermó mi hermana, le diagnosticaron Parkinson, pero en vista de que la enfermedad evolucionaba de forma extraña me la traje a Madrid para que le realizaran unas pruebas neurológicas y descubrieron que el problema era más grave, tenía una atrofia del cerebelo asociado con un síndrome de Parkinson. La solución que nos dieron fue que la familia al completo buscara apoyo psicológico y que tuviéramos suerte.” La reacción de Victoria ante la magnitud de lo que estaba viviendo su familia fue la que cabe esperar en cualquier ser humano.” En todos los casos he sentido estupefacción y miedo, pero lo peor fue cuando nos explicaron, tanto en el caso de mi madre como en el de mi hermana, cómo iban a morir. Ese momento fue muy “heavy”, no puedo describírtelo, no tengo palabras. A mi hermana le toco una muerte segura, lenta y atroz; lenta porque el proceso duró 10 años. Segura, porque no había nada que hacer. Y atroz, porque su sistema motor la iría paralizando lentamente hasta que llegara a los pulmones y le impidiera respirar, eso sí, conservando todas sus capacidades mentales. Yo ya no pensaba en cómo me sentía yo sino en cómo podía sentirse ella. Esta experiencia ha destrozado a toda mi familia. El cáncer de mi madre es de los peores que puedes tener porque mueres por agotamiento, con dolores insoportables y con los intestinos fuera (perdona la crudeza pero te hablo del mismo modo que nos hablaron los médicos).” Antes de seguir adelante quiero comentar que la “conversación” con Victoria puede resultar estremecedora en algunos momentos y que ella misma me ha dado licencia para no publicarla. No obstante, no hacerlo, sería mirar hacia otro lado, nada más lejos de lo que quiere ser este blog, la voz y el medio de expresión de cualquier persona en su misma situación. Seguimos. “Cuando caí enferma mi madre estaba estable pero mi hermana ya era una gran dependiente, llevaba pañales hacia tiempo, había que darle la comida, incorporarla, sentarla, acostarla…en fin, no sigo. En esta fase a mi hermana le resultaba difícil comunicarse y más difícil era entenderla por lo que procuraba contarle cosas para que se distrajera. Si necesitaba su respuesta le pedía que me lo indicara con los dedos, un dedo era si, dos eran no.” Hoy en día hay muchos estudios médicos que avalan la influencia que tiene el estrés en el desarrollo de enfermedades como el cáncer. Victoria está de acuerdo.”He pensado que la aparición de mi enfermedad tenía que ver con la situación, es como si mi cuerpo me hubiera dicho “para y cuida de ti”. Creo que mi cáncer ha sido una manera de sobrevivir. En cambio, creo que mi madre vivió gracias a que se sentía útil y necesaria en el cuidado de mi hermana y de su familia. Ella vivía sola en su casa pero todos los días iba a darle de comer a su hija, no importaba si llovía, hacia frió o calor, ella todos los días estaba allí, hasta que su cuerpo no pudo más. A los seis meses de morir mi madre murió mi hermana cuando se le paro el corazón.”

Nunca es buen momento para que te comuniquen que tienes cáncer de mama, pero las circunstancias de Victoria se lo pusieron todavía más difícil. “Es una noticia que impacta siempre, independientemente de que el diagnóstico sea para ti o para un familiar. Yo ya estaba deprimida por la situación en que se encontraban mi madre y mi hermana, el estrés fue brutal y me resultaba difícil entender cómo era posible acumular tanta desgracia en una sola familia. Me sentí profundamente sola, no porque no hubiera gente a mí alrededor, sino porque ése era mi proceso y es lo que me había tocado vivir, nadie podía sustituirme ni por un ratito.” En el primer diagnóstico la acompañaba su hijo. “Me transmitió tranquilidad. Mi marido en un principio se bloqueo pero luego estuvo más cercano que de costumbre y ambos respetaron que necesitara estar sola. Los amigos también fueron de gran ayuda, aunque otros salieron corriendo….” Esa soledad que cuando uno elige resulta cuando menos tranquilizadora pero que cuando es impuesta puede llegar a provocar tanto dolor como la propia enfermedad. El tratamiento al que fue sometida consistió en quimioterapia, radioterapia y un inhibidor de hormonas. “La quimioterapia fue muy dura porque tuve que pasar muchas horas sola, mi hijo y mi marido tenían que trabajar y estudiar, mi familia de Valencia no podía ayudarme y los de Madrid se marcharon de vacaciones. Por las mañanas venían una señora que hacia las cosas de casa y una amiga. Durante la radioterapia mis alumnos de la Universidad se turnaban para recogerme cada día en la puerta de mi casa, me acompañaban a radioterapia y de nuevo me dejaban en casa. Me dijeron que me devolvían lo que yo había hecho por ellos (esto es muy bonito)”.

 Le pido que me dé su punto de vista sobre las sesiones de quimioterapia, que me cuenta la forma en la que las abordaba. Sé que es algo a lo que cualquier enfermo de cáncer debe enfrentarse y cada cual lo hace a su manera.”Te diré que es lógico que necesites aislarte, es una forma de defenderte. Tú vas a un lugar que no has elegido, vas a un lugar aséptico pero hostil, no vas a las sesiones a hacer amigos porque sabes que algunos de los que te rodean no llegarán al final del proceso y cuando uno cae el resto se deprime. Por otra parte la situación es tan tensa que la susceptibilidad está a flor de piel y no estás en situación de apoyar a nadie. Recuerdo en una sesión de quimio que una monja del arzobispado con cáncer de mama estaba empeñada en llevarme al cielo ¡porque me iba a morir! ¡Imagínate la experiencia! tuve que pedir que la echaran de allí. En radio no era agradable escuchar como a algunas se les quemaban las tetas. Lo que más temían las enfermeras es que se produjeran situaciones que descontrolaran a los enfermos, estas mujeres están hechas de una pasta especial.” Victoria leyó a lo largo de nuestra conversación la que mantuve con Tatiana http://hablemosdoctor.com/2012/08/15/cancer-de-ovarios-testimonio-de-tatiana/ y dice que también a ella le llamó la atención durante la quimioterapia el abandono físico y falta de higiene de algunos enfermos.” Por eso al cáncer le puse el nombre de “la enfermedad sucia”. Creo que ante cualquier enfermedad se ha de ser muy disciplinado porque el abandono y la depresión te pueden, te comen por los pies. Pero aunque la disciplina se consigue con voluntad, si tienes recursos y apoyos personales,  todo es más fácil…es decir que si tienes dinero y alguien que te lave la ropa, es más probable que la mugre y la depresión  no aparezcan. La pobreza aquí también marca diferencias…”Respecto a la forma de sobrellevar el tratamiento, Victoria da el siguiente consejo.” La mejor forma de pasar la quimioterapia y la radioterapia es no pensar y a ser posible alcanzar el electroencefalograma plano. No escuchar cómo les va a los otros y centrarte en tu proceso. Si alguien está mejor que tu, estupendo y si hay alguien peor, tú no puedes hacer nada.” También tuvo que someterse a la operación.”Recuerdo que después de operarme, y como ya había pasado por una histerectomía, tuve una fuerte sensación de castración, fue como si todo aquello que me había hecho mujer ya no existiera, no sabía si era una mujer, una niña o un ser incatalogable. Desde entonces me incomoda enormemente que me abracen, que me miren, necesito pasar desapercibida. Me siento transparente y asexuada.”

 Victoria tuvo claro desde el minuto uno que debía gestionar ella misma la enfermedad y para ello busco su propio espacio y herramientas. “No busqué consuelo, nadie te puede consolar. Busqué los mecanismos que me fueran más útiles para que el proceso fuera lo menos doloroso posible para mí y para los demás. Me monte una habitación para mí y me enfrente a mis miedos lo mejor que pude y sin molestar….Esto no significa que yo fuera fuerte ¡estaba acojonada sin escasez! era  una manera de sobrevivir, como cualquier otra. Mi gran apoyo fueron los libros, mi perro, el teléfono y una cinta de correr. La lectura es muy importante en mi vida, todos los días del año dedico un rato a la lectura. Leo todo tipo de libros, novela, ensayos, historia, política, filosofía. Pero durante el tratamiento elegí novelas sencillas, libros sin complicaciones, todo lo que fuera entretenimiento. Veía películas divertidas y en televisión Canal cocina. Nada que pudiera producirme estrés. La cinta de correr ha sido estupenda en mi recuperación porque cuando me sentía mejor subía a la cinta y cuando me cansaba con bajar ya había llegado a casa.” Todo esto, los libros, la tele, o la cinta… eran parte del “programa”  que Victoria había elaborado para enfrentarse al cáncer, pero también ideó un plan para la actitud que debía mantener durante la enfermedad.” Opté por imaginarme que me subía a una barca y que eran otros los que remaban por mí y dirigían el rumbo. Deje mi mente en estado de electroencefalograma plano y decidí que no me iba a adelantar a los posibles problemas….si aparecían ya se resolverían sobre la marcha. Utilice un elemento básico de Gestalt “vivir el aquí y el ahora”, el pasado, pasado estaba y el futuro nadie lo puede predecir….me decía “muñeca levanta el culo, pon recta la espalda y mira hacia adelante.”

Llegadas a este punto, hablamos del cáncer a “bocajarro”. Victoria habla con conocimiento de causa. La palabra “lucha” la lleva a la siguiente consideración.”Siempre oigo hablar de la lucha que tenemos que llevar a cabo los enfermos de cáncer. Si luchar es sentarte en un sillón para recibir quimioterapia, pues es una lucha. Aunque en vez de lucha yo lo defino como una putada a la que has de enfrentarte y esperar a tener suerte. ¡Mira! el cáncer en cierta forma te estigmatiza, en lo bueno y en lo malo. En lo bueno porque hay gente que se vuelca en ti, te trata con mimo y no toma en cuenta tus desvaríos. Y en lo malo porque hay otros que salen corriendo, unos porque sienten miedo a que “pueda ser contagioso” (esto lo he vivido yo) y otros porque no saben cómo tratarte, la situación les resulta demasiado perturbadora y te miran con cara de gamba”. También comentamos que parece que el cáncer tiene un estatus diferente respecto de otras enfermedades.” Observo que a veces a los enfermos de cáncer se les da un plus de categoría como si esta enfermedad te hiciera mejor. Ninguna enfermedad te hace ser mejor persona, si eres tonto, eres tonto sano o enfermo…lo que pasa es que como enfermo estas más débil y eres más vulnerable. En fin que los enfermos de cáncer no somos diferentes ni más estupendos que otros enfermos…te aseguro que hay enfermedades peores.” Pero hace hincapié en que este hecho no la reconforta. “A mí no me sirve el hecho de que otros estén peor, como ser humano tengo todo el derecho a quejarme, sin dar la paliza…lo que no significa que no me conmueva el sufrimiento de otros seres humanos . Además el hecho de no quejarme, creo que no le es útil a nadie, sobre todo a los que viven situaciones peores que la mía.”

 Ha llegado el momento de abordar el tema de “los demás”. Y las primeras personas respecto a las cuales pregunto a Victoria son su madre y su hermana. Quiero saber cómo fue ella como cuidadora. “Nunca las animé ni tampoco las desanimé, tan solo las acompañé con todo el amor del mundo. Hablaba con ellas de las cosa que ocurrían, las hacía reír, me enfadaba con ellas, las besaba, las abrazaba, me metía en la cama con ellas, en definitiva, las trataba como siempre. Ellas tampoco hablaban del tema y lo que hice fue respetar sus silencios; para que hurgar en algo que lo único que produce es más dolor. Era mejor seguir la vida con la normalidad que te permita la situación. Además, los grandes discursos o mensajes de ánimo solo calman al que los expone, lo más importante es ESTAR y hacer que se sientan queridos. Mis argumentos eran el respeto por lo que sentían, el abrazo si lloraban y mucho cariño, nunca las trate como seres débiles sino como mujeres que merecían la pena ¡pachuchas pero cojonudas!”

Comento con Victoria la imposibilidad, desde mi punto de vista, de “ponerte en el lugar” de ningún enfermo.”Ellos tienen sus vidas condicionadas y tú entras y sales, tú tienes fuerzas y ellos carecen de fuerzas, cosa que les limita a ellos y a ti. Te pones en su piel y te da un miedo que te cagas. Pero como persona que se ha enfrentado a la muerte te diré que jamás te puedes poner en la piel de los otros porque tus miedos son diferentes a los suyos, los mecanismos de defensa son diferentes y la forma de enfrentarse a estas situaciones es diferente. Es importante respetar el proceso que ha de vivir cada uno. No te intentes meter en sus cabezas, ni anticiparte a sus necesidades porque lo único que conseguirás es angustiarte y no resolverás nada. Deja que la vida fluya, también para ellos.” ¿Y qué pasa con el cuidador? “Cuando hablo de respetar, por ejemplo las emociones, me refiero a que si la persona está deprimida, el acompañante debe entender que quizás el enfermo necesita pasar por esa etapa y que intentar eliminarla lo único que puede producir es que el enfermo se sienta culpable, y la culpabilidad es muy destructiva. Ahora bien, eso no significa que el enfermo tenga patente de corso para abusar del cuidador y si al enfermo hay que decirle “no”, ” espera”, “no te enfades conmigo” se le dice y punto. Hay enfermos que se han llevado por delante a su cuidador.”

La conversación con Victoria ha sido un intercambio de preguntas e ideas. En ocasiones, he recurrido a conversaciones anteriores para conocer su opinión, afinidad o paralelismo. También para saber que tal vez, aunque no piense lo contrario, si piensa de forma diferente. Hablamos de la fe. De la importancia de la religión durante el proceso de una enfermedad. “Te cuento que no sé si creo en algo, lo que sí sé es que no tengo fe en nada. No sé si existe Dios o no existe, y no tengo argumentos de defensa en ningún sentido. La verdad es que el hecho de creer en algo ayuda muchísimo. Yo me tuve que agarrar a la aceptación de que podía ser que mi hora hubiera llegado. He estado interna en un colegio de monjas, he trabajado con Jesuitas en ayuda al tercer mundo, he acudido a la magia, a la videncia, he leído la Biblia, el Corán, el Libro tibetano de los muertos, el Tao Teking y bastante antropología e historia y no te imaginas la cantidad de dioses que existen desde que el hombre es hombre ¿en cuál creer? Sé que existen cosas curiosas y extraordinarias pero no me siento capaz de interpretarlas o ponerles una etiqueta. Además, creo que las religiones junto con los nacionalismos han sido los inventos más nefastos creados por el ser humano, en nombre de Dios y de la patria se han cometido demasiadas atrocidades. Yo considero que la necesidad del hombre de creer en algo tiene que ver con dar sentido a su existencia y con el miedo a la muerte.”

 Una vez más, a este blog, llega la reflexión de cómo nos enfrentamos en la vida, a la enfermedad y la muerte.” La vida es un camino que empieza cuando nacemos y acaba con la muerte, por lo tanto el nacimiento y la muerte son parte de la vida, en medio esta todo lo demás, están la risa, la gente, la familia, los amigos, las experiencias, la enfermedad, el dolor, el duelo, la alegría, el trabajo….. Hasta que no entendamos esto, que es lo más obvio, seremos una sociedad asustada.”Hablamos de otras sociedades en las que tratan la enfermedad y la vida como su devenir, sin esconderlas y conviviendo con ellas de forma natural.” A la vida le dan un valor diferente al nuestro, un valor basado en su relación con la naturaleza y con el mundo espiritual. Nuestra sociedad se ha encargado de crear en nosotros la necesidad de acumular cosas y personas y nos ha convertido en seres tan apegados a ellas que vivimos asustados por si las perdemos, por otra parte esta sociedad esconde todo lo que ha establecido como feo, esconde la vejez, la enfermedad, la tristeza y la muerte. Como verás esto es una pura cuestión de educación. Cada vez estoy más convencida de que aquellos que sientes que han vivido de forma satisfactoria aceptan mejor el hecho de la enfermedad y la muerte.”

 Hace seis años ya que Victoria fue diagnosticada de cáncer de mama. Algunos antes, como ella cuenta, fue su familia la que padecía las enfermedades de las que nos ha hablado. Y en medio de toda esta adversidad creció su hijo.”Mi hijo siempre ha participado en todos los hechos familiares, buenos y malos. Él se daba cuenta de lo que ocurría y todos procurábamos establecer una normalidad, como he dicho ya, la enfermedad también es parte de la vida… siempre se le informaba de todo. Nunca dejé de llorar, delante de él, si quería llorar, o de reír, si necesitaba reír. Aprendió a quererlas hasta en su decrepitud, ni ante mi enfermedad, ni ante las enfermedades de mi madre y de mi hermana dejo de sonreír y de achucharnos. Y lloró cuando su yaya murió, él tenía un vínculo muy especial con mi madre. Todos los días la recuerda. Además, mi hijo, con 19 años, me acompañaba, a veces, a quimioterapia y eso le hizo perder muchos miedos, ganando seguridad en sí mismo.” También Vitoria confiesa echar de menos a su madre, ¿cómo no? “Lo que más echo de menos son los momentos matinales en la cama de mi madre, siempre que iba a verla, durante toda mi vida, por la mañana me metía en la cama con ella durante un ratito y para mí era la gloria. Dejé de hacerlo cuando entró en coma…..ahora la achucharía sin escasez…” Victoria se siente en paz respecto a cómo trató a su hermana y su madre  “A mis chicas sólo podía quererlas y ahora que no están siento que, aunque haya podido equivocarme en alguna ocasión, hice lo que quería hacer, lo que debía hacer y sobre todo lo hice porque las quería… me siento en paz” Le falta añadir que lo hizo también cuando  debía. Desde el punto de vista de Victoria como enferma, ella cree que el apoyo y el amor que se les profesa llegan a veces a destiempo. “El amor se demuestra andando, en todo momento y ante cualquier persona. Me parece una putada que a veces solo te traten con consideración cuando estás enfermo, aunque te quieran muchísimo. Siempre digo que me regalen bombones cuando me los pueda comer y que las flores en mi tumba no me sirven porque ya no podre olerlas, así es que si alguien desea regalarme flores que lo haga ahora….”

 Reconozco a Victoria la capacidad de sorprenderme con algunas afirmaciones, no tanto por pensar lo que piensa sino por atreverse a hablar de ellas.” Hay más gente de la que te puedas imaginar que piensa y vive la enfermedad de una forma parecida a la mía, incluso hasta la gente que te cuenta que el cáncer es una experiencia religiosa. Recuerdo que cuando enfermé me encontré con gente que me hablaba de lo feliz que se sentía con lo que le había tocado vivir, en cambio yo estaba deprimida, desorientada estupefacta, me sentía un bicho raro y cuando escuchaba a estas personas mi estado de ánimo bajaba enormemente. Pregunte a mi oncóloga por este hecho y me dijo “Victoria, la gente te cuenta lo que quiere, pero tú no sabes cómo se siente cuando llega la noche y se mete en la cama” ¿Sabes? la gente, en general, necesita mandarse en voz alta mensajes positivos para dejar de estar aterrorizada…” Es una reivindicación a tener en cuenta. A menudo exigimos a los enfermos que se comporten como héroes cuando nosotros no lo hacemos. De ellos esperamos que cada día se armen de valor  para librar la batalla que les depara la enfermedad. Y los azuzamos con frases como: “¡eres la bomba!” “¡eres un campeón!” “¡eres lo más!” “eres un ejemplo”. Sinceramente, ¡qué responsabilidad! ¡Como para atreverse a decir cómo se sienten en realidad! Pero Victoria lo hace y cuenta además que en la actualidad, y seis años después de que empezara todo, todavía se siente exhausta e incapacitada para resistir ningún estrés. “No sé qué hacer con mi vida y es difícil levantarse cada día sin objetivos y con miedo hasta de salir a la calle. El mundo exterior me parece muy hostil y poco atractivo. He pasado tanta angustia que ahora necesito tranquilidad, aunque sé que encerrarme en mi mundo no es la mejor solución y espero salir de esto. Necesito sentirme útil pero no sé dónde.” Los enfermos, por serlo, no están exentos de padecer la crisis. Y ella me cuenta que por su edad (cerca de los cincuenta) está totalmente fuera de mercado. Sin embargo, Victoria, que se define como una persona emocional y cartesiana, tiene recursos para salir adelante, Séneca es uno de ellos.” Cuando nos enfrentamos a las situaciones negativas que nos presenta la vida, el filósofo nos propone la forma de encarar lo peor y cómo ejercitarnos para salir adelante ” ¿Es algo extraño que los malvados cometan malas acciones? ¿Es una novedad que el enemigo dañe, el amigo ofenda, el hijo tenga un desliz, el esclavo obre mal?”: En su opinión dejamos de estar furiosos, deprimidos, airados cuando no esperamos tanto del mundo porque “¿Qué es un hombre?… es un cuerpo endeble y frágil, desvalido, indefenso por su propia naturaleza, necesitado de la ayuda ajena, abandonado a todas las indolencias de la suerte. ” Y debemos estar preparados para la desgracia y para poder superarla “Si quieres liberarte de toda preocupación, imagínate, sea cual fuere el acontecimiento que temes, que se ha de realizar indefectiblemente” A través de esta preparación llegaremos a superar las frustraciones. Yo para sobrellevar las dificultades que me presenta la vida utilizo este tipo de pensamientos, del mismo modo que otros se refugian en la religión, la magia o el escepticismo, cualquiera de las opciones son igualmente válidas”.

Actualmente Victoria, en lo que respecta al cáncer de mama, se encuentra en la fase de las revisiones rutinarias semestrales, respecto a lo demás “Remontando la muerte de mi hermana y de mi madre”.

A lo largo de esta conversavión, me he sorprendido, me he emocionado, he llorado y he reído. Y al final, y pese a todos los mecanismos de los que Victoria dispone para seguir luchando, le confieso que en su mirada “leo” unos ojos tristes. “Tienes razón– me dice- a veces estoy tristísima, pero cada vez lloro menos porque me he dado cuenta de que la gente no quiere ni tristes, ni enfermos, ni viejos, ni pobres y como lo único que depende de mí es la risa, me he puesto en camino para rescatarla.”

 Ojala lo consigas y me cuentes cómo lo has hecho. ¡Un abrazo fuerte y gracias!

Espero que te acompañe el sonido del agua…

16 pensamientos en “Cáncer de mama: Testimonio de Victoria

  1. es un testimonio edificante apoyado en una técnica narrativa magnifica, adecuada y muy eficaz. Te engancha desde el principio aunque seas ajeno a esa enfermedad. Felicidades !!!!

  2. GRACIAS POR ESTE TESTIMONIO Y POR TU VALENTIA ME IDENTIFICO CONTIGO PUES TAMBIEN SOY PACIENTE DE CANCER. ESTE LADRON LLEGO DE NUEVO POR SEGUNDA VEZ A MI VIDA, ME HE REIDO Y HE LLORADO COMO UNA MAGDALENA CON TU FORMA DE EXPRESARTE HACIA ESTE MONSTRUO QUE NADIE QUIERE TENER. QUE DIOS TE BENDIGA Y TE LLENE DE MUCHAS BENDICIONES……

  3. hola mi mamá tiene cancer de mamas la acaban de perar hace dos semanas pero la bipsia arrojo que nuevamente deben operarla sacandole completamente la mama, no se como apoyarla y hoy es el dia en que el miedo en la familia ya nos tiene completamente perturbados… no sabemos que hacer….

    • Hola Panxita, en breve espero poder ofrecerte una entrevista hecha a Pilar quien está superando un cáncer de mama. Ella confiesa haber pasado muchísimo miedo (algo que dice que le acompañará toda la vida) y dice también que en esos momentos fue fundamental su familia. Acompañad a vuestra madre con muchísimo cariño pero también con serenidad, esto último es tan importante como la primero.Un abrazo muy fuerte!

  4. En realidadad es desbatador que despues de siete años de tratamiento por cancer de mama , y suguiendo tus tramientos al pie de la letra me detectan cancer esta vez a la mama izquierda , la anterior fue a la mama derecha , siempre en mis controles trimestrales mis marcadores aparecian negativos , mis mamografias sin tumores , gamagrafia negativo solo fue palparme la axila izquierda tenia un gamglio inflamado , recurri al oncologo quien me ordeno una boipcia con aguja fina , con resultados positivos para tumores aun siento como se mueve , me operaran el 22 de octubre del 2014 Hospital del empleado , el miedo me cunde me siento morir , dios necesito mucho soporte ayudenme porfavor necesito consejos auda emocional gracias

    • Hola Lidia, lamento de verdad el calvario por el que estás pasando y voy a tratar de ponerte en contacto con un grupo que podría ayudarte. Por favor, mantenme informada del resultado de tu operación, un abrazo fuerte.

    • Hay terapias alternativas como la transgeneracional,sanacion à traves de meditaciones .es importante desprenderse del rencor, rabia,odio,estres…..Y en especial la culpabilidad producen cancer.no comer carné, azucar h sal refinada, ni leche de vaca.tomar muchos jugos de végète les crudos.

  5. Dice cosas que pienso en mi interior aunque no lo sabía…soy paciente de cancer de mama. Hay testimonios que ayudan, este me ha impresionado, se parece a mi situación en algunos aspectos familiares. Creo que deberíamos leerlo para pensar. gracias.

  6. Hola,cancer de mama,operada el 29 noviembre,me hicieron tumeroctomia,ahora en enero empiezo los tratamientos,me ha dicho cirujano que tengo que ponerme quimio y radio,pero soy una persona muy fuerte,mi padre murio cancer garganta y estuve siempre a su lado hasta el final con los tratamientos y acompañandolo siempre a los hospitales,siempre luche por toda mi familia y ahora me ha tocado a mi con 39 años,luchare hasta el final del todo.

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