¡1 minuto marca la diferencia!

¿Cómo creemos que debe ser la comunicación médico paciente?¿Qué cosas deben cambiar? ¿Qué hace que volvamos a la consulta de un médico? ¿Qué hace que lo recomendemos?o¿Qué hace que confiemos en él o ella?

 1 minuto, marca la diferencia

¡Hagamos juntos, un decálogo basado en nuestra experiencia!

 En el intervalo de una semana he tenido que visitar con uno de mis hijos a dos especialistas de clínicas privadas: un traumatólogo y un cirujano torácico.

 Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a ser breve. Al entrar en la consulta del primero, saludé y cuando iba a ofrecer mi mano, me detuve. El médico, ni se levantó de la silla para saludarnos, ni sabía el nombre de mi hijo citado con antelación. La consulta fue breve y dentro de la corrección. Nos derivó al cirujano torácico. En esta segunda visita, dicho especialista se levantó de la silla situada tras su mesa, nos ofreció la mano, y además, se dirigió a mi hijo por su nombre. Cuando nos despedimos, lo mismo, se volvió a levantar y a ofrecernos su mano.

 Al primero espero no volver. Al segundo lo recomendaré. Y todo esto sin entrar a juzgar su profesionalidad porque ésta se les debe suponer a todos los facultativos.

 Realmente no es la primera vez en mi largo peregrinar por consultas y hospitales que soy testigo de actitudes  que rayan la mala educación por parte del facultativo. (Otro día hablaremos de dicha actitud por parte de los pacientes). Pero creo que no cuesta nada, incluso tratándose de una primera consulta. Al médico en cuestión le llevaría un minuto de lectura en el ordenador conocer el nombre del paciente y la razón (si no es una primera visita) que lo lleva a la consulta. Levantarse de la silla es, como se decía antes, cuestión de urbanidad.

 Esta experiencia me impulsa a invitaros a crear un decálogo de esos detalles que hacen que un paciente confíe en su médico más allá de sus conocimientos que como he dicho antes se le suponen.

 Si os parece empiezo yo:

  1. El facultativo debe haberse informado 1 minuto antes del nombre del paciente que lo visita, consultar su expediente si lo tuviera y levantarse cuando éste entra en la consulta.

LAS QUE SIGUEN SON VUESTRAS APORTACIONES…LAS QUE HAN LLEGADO HASTA AHORA…

  1. El facultativo debe haber leído la situación del paciente en su última visita, el tratamiento que le recomendó y, al entrar éste, preguntarle como le ha ido ese tratamiento y como se encuentra.
  2. Debe tener empatía y escuchar atentamente el relato del enfermo. También debería informar “todos” los tratamientos que considere apropiados para la dolencia por la que se le consulta y alertar sobre sus efectos adversos. Ello utilizando un lenguaje que sea comprensible para quien le consulta. Tener siempre presente que sus pacientes son los únicos dueños de sus cuerpos, por lo que debe respetar sus decisiones sin ejercer coacción alguna.
  3. Diría que el facultativo se interese por los efectos secundarios del medicamento en su paciente y trate de darle confianza en que no va a ser peor el remedio que la enfermedad. Con la medicación de la CR hay muchos de estos efectos y los médicos ni siquiera informan.
  4. Incentivar una cultura corporativa adecuada de atención al paciente que modifique su percepción sobre la calidad del servicio, poner la innovación al servicio de la atención sanitaria para liberar al facultativo de tareas y tiempos innecesarios para que pueda atender a sus pacientes adecuadamente y generar un flujo de información automático y actualizado entre los diferentes especialistas.
  5. Aunque los conocimientos se les presuponen, sí creo que en algunos especialistas falta una visión más global de la medicina e interés por ponerse al día en posibles causas y tratamientos para enfermedades poco frecuentes.
  6. Por supuesto, debería exigirse un mínimo de educación y humanidad para ejercer como médico/a. Ser un estudiante magnífico,voluntarioso y competitivo no va asociado necesariamente a la calidad humana y profesional futura
  7. El médico es el profesional. Debe saber extraer toda la información posible del paciente para diagnosticar. No debe esperar que el paciente le cuente lo que cree que es importante ya que el paciente, por norma general, no sabe qué es importante y qué no lo es.Ya lo han dicho antes: EMPATÍA
  8. Yo me conformaría con que el médico supiera escuchar . He comprobado la diferencia entre la Sanidad Privada.A nivel de trato son muy distintas. Creo que si la elección de especialista fuese algo más que una simple “frase manipulada ” todo iría mejor.
    Incluso, y puede ser mal interpretado, el médico de la Sanidad Pública debería cobrar un tanto por ciento por productividad. Si tiene más pacientes que otro, más quirófanos que otros, es porque lo eligió más gente, por lo tanto debería cobrar de acuerdo con el trabajo realizado en comparación con los “payasos” , que no tendrían a nadie por su inutilidad a parte de su no saber estar
  9. (éste punto espera tu colaboración)

¡GRACIAS!

20 pensamientos en “¡1 minuto marca la diferencia!

  1. El facultativo debe haber leido la situación del paciente en su última visita, el tratamiento que le recomendó y, al entrar éste, preguntarle como le ha ido ese tratamiento y como se encuentra.

  2. Debe tener empatía y escuchar atentamente el relato del enfermo. También debería informar “todos” los tratamientos que considere apropiados para la dolencia por la que se le consulta y alertar sobre sus efectos adversos. Ello utilizando un lenguaje que sea comprensible para quien le consulta. Tener siempre presente que sus pacientes son los únicos dueños de sus cuerpos, por lo que debe respetar sus decisiones sin ejercer coacción alguna.

  3. Diría que el facultativo se interese por los efectos secundarios del medicamento en su paciente y trate de darle confianza en que no va a ser peor el remedio que la enfermedad. Con la medicación de la CR hay muchos de estos efectos y los médicos ni siquiera informan.

  4. Hola Elene , intentando ser lo más sintético posible (seguro que no lo consigo) ,ya que las cinco cuestiones que planteas darían como para escribir unos cuantos libros. Lo primero que voy a hacer es dividirlas en dos grupos , las dos primeras por un lado y las tres últimas por el otro.
    Voy a empezar por las tres últimas ya que creo que son las que más valor damos, aunque pienso que no es, ni lo más importante ni debería ser, a mi juicio, lo más determinante. Creo que todas obedecen a factores personales de nuestros médicos, tanto de su propio carácter, de su conocimiento o de su perfil, así como de las circunstancias que le puedan rodear en ese momento para actuar de unos “modos” determinados. Por supuesto también es cuestión del paciente y lo que espera de su médico que no tiene por qué ser lo mismo en todos los casos.
    Centrando ya en las dos primeras cuestiones creo que el problema son los modelos de atención y las decisiones que se han tomado en cómo debe ser la atención medica como principales cuestiones que están fallando para que nuestros niveles de satisfacción sean aceptables.
    En la Sanidad privada yo suelo atenderme en un hospital que debería servir de ejemplo para muchos otros de cómo hacer las cosas. Es curioso ver que da igual el personal con el que te cruces por los pasillos que todos van con la cabeza alta y todos te saludan (incluido el personal auxiliar de seguridad, limpieza y mantenimiento) , el personal de recepción te atiende por tu nombre y siempre sonríe e incluso te reconoce y los especialistas son capaces de escuchar sin interrumpir.
    Estoy convencido que es una política instaurada desde la Dirección de la Empresa, pero eso solo son factores de calidad percibida, muy baratos y que además hacen que todos , personal y pacientes se encuentren en un entorno de trabajo y atención mucho más confortable.
    Pero la cosa no se queda ahí. El hospital es multidisciplinar con multitud de especialistas y el paciente tiene un expediente informatizado UNICO donde todos van depositando a través de su ordenador los datos de los tratamientos, pruebas diagnósticas y tratamientos que se le van aplicando al paciente.
    Yo he estado tratándome simultáneamente con Hematología, Neurología, Cardiología, Digestivo, Otorrino logia.
    He podido comprobar cómo sin yo pedirlo han hablado entre ellos y me han modificado determinados tratamientos comunicándose a través de ese expediente único. Como ejemplo diré que mi Cardiólogo modificó mi tratamiento para la Hipertensión al verificar que mi neurólogo le había indicado a través del expediente que los vasodilatadores podrían estar provocándome más crisis de CR de las deseadas.
    Este es un ejemplo y creo que una excepción que no tiene por qué darse en todos los centros de atención privada.
    Ahora bien, si me traslado a la atención que estoy recibiendo por parte de la Sanidad Publica, a la que me veo obligado a asistir, ya que debo mantener un expediente OFICIAL para con mi empresa de trabajo con motivo de bajas etc. la cosa cambia radicalmente.
    Solo voy a poner un ejemplo. El otro día fui a mi médico de cabecera que me ha estado viendo aproximadamente como unas 30 veces en los últimos 12 meses y aunque le he traído todos los informes del neurólogo de la Seguridad Social al que también me veo obligado a ir por las mismas razones, me indicó “ Te voy a derivar a neurología”, como si jamás hubiéramos hablado del tema y sin tener en cuenta que hacía tan solo 15 días le había llevado el último informe de mi consulta con el neurólogo pocos días antes.
    Después de ver mi repentina irritación e indignación por su “despiste” enrojeció y modificó sus planteamientos parcialmente sin recibir por su parte una disculpa ante tan, desde mi punto de vista, nefasto desliz.
    A pesar de todo este despropósito, pienso que la culpa no es suya, si no del sistema y de las circunstancias que lo han llevado a ser un perfecto incompetente.
    Conozco a este médico desde hace ya 20 años y cuando empezó a atenderme a mí y a toda mi familia era una persona entusiasta, amable y dedicaba tiempo a sus pacientes.
    Estoy seguro que tanto sus circunstancias profesionales, familiares o personales han ido influyendo a lo largo de su carrera para convertirse en lo que es ahora. Últimamente estoy harto de escucharle como para atenderme hace referencia más a las directrices que recibe sobre prescripciones, analíticas, bajas etc que a las patologías que le presento.
    El medico público se está convirtiendo a pasos agigantados en un simple funcionario que actúa exclusivamente en base a determinadas directrices con el único objetivo de proteger su puesto de trabajo y eso , nos guste o no, es humano.
    Es lamentable que en el siglo XXI , la era de las Telecomunicaciones y la informática avanzada tengamos que ir deambulando y trasladando nuestro expediente por todas las consultas a las que vamos.
    No tiene ningún sentido que dependiendo de cada Comunidad Autónoma la prescripción y los protocolos de actuación para las mismas patologías sean tan diferentes como nos ocurre con el caso del Oxígeno.
    Los servicios de internet y de petición de consulta telefónica nunca funcionan y nos tenemos que desplazar a los hospitales para esperar colas de no menos de una hora.
    Asistir a consulta para que te receten medicamentos cada vez que los necesitas en una enfermedad recurrente y crónica es un despropósito. Existen muchos medios informáticos, como por ejemplo una tarjeta sanitaria con Chip inteligente que debería estar en coordinación con los sistemas de farmacia para que el enfermo obtuviera su prescripción exacta y evitar así adicionalmente el abuso que algunos pacientes hacen del uso de determinados medicamentos o de la venta de los mismos.
    No admitir las pruebas y los diagnósticos que un enfermo se hace en la sanidad privada para la consulta general en la pública es un derroche que no se sostiene por ningún lado.
    No existe una biblioteca informática de seguimientos diagnósticos para las mismas patologías. Hay más información en internet que en los hospitales (lamentable)
    Todas estas ideas y muchas otras que se me ocurren y que se nos pueden ocurrir a todos liberarían de tiempos totalmente innecesarios a nuestros médicos para dedicarse verdaderamente a su cometido que es “atender” a sus pacientes. Seguro que escucharían más y nos conocerían.
    Dicho todo esto nos encontramos que todo esto pasa por políticas de mejora continua a largo plazo que el político de turno no está dispuesto a asumir y que si lo hace su sucesor de signo contrario se ocupará de paralizar y bloquear porque no fue idea suya.
    Disculpas por el rollo.

  5. Yo me conformaría con que el médico supiera escuchar . Como Ramón, he comprobado la diferencia entre la SAnidad Privada.A nivel de trato son muy distintas. Creo que si la elección de especialista fuese algo más que una simple “frase manipulada ” todo iría mejor.
    Incluso, y puede ser mal interpretado, el médico de la Sanidad Pública debería cobrar un tanto por ciento por productividad. Si tiene más pacientes que otro, más quirófanos que otros, es porque lo eligió más gente, por lo tanto debería cobrar de acuerdo con el trabajo realizado en comparación con los “payasos” , que no tendrían a nadie por su inutilidad a parte de su no saber estar.

  6. El médico es el profesional. Debe saber extraer toda la información posible del paciente para diagnosticar. No debe esperar que el paciente le cuente lo que cree que es importante ya que el paciente, por norma general, no sabe qué es importante y qué no lo es.
    Ya lo han dicho antes: EMPATÍA

  7. Aunque los conocimientos se les presuponen, sí creo que en algunos especialistas falta una visión más global de la medicina e interés por ponerse al día en posibles causas y tratamientos para enfermedades poco frecuentes.
    Por supuesto, debería exigirse un mínimo de educación y humanidad para ejercer como médico/a. Ser un estudiante magnífico,voluntarioso y competitivo no va asociado necesariamente a la calidad humana y profesional futura.

  8. Hola, Elene. He seguido con mucho detenimiento tus comentarios y escritos desde que me enteré en ACRA de tu existencia. Mis felicitaciones y respeto!!! Con relación al tema que nos convoca: la empatía, la urbanidad, el sentido común y las buenas prácticas son, sin dudas, pilares que no pueden faltar en ningún médico. Sin embargo, a mí me pasa algo que va más allá: si se cumplieran todas las premisas mencionadas, pero en los primeros minutos de la entrevista no lo percibo muy conocedor del tema que estamos tratando, suelo terminar yo la consulta o al menos no regresar a verlo. Me enferman los médicos que no se actualizan y no tienen la autosuperación constante entre sus tareas diarias. Me enferman los médicos que no tienen la capacidad de aprender de sus pacientes, porque consideran que siete años de estudios son más enriquecedores que un año de padecimiento. Me enferman los médicos incapaces de reconocer internamente su desconocimiento puntual sobre una enfermedad y que con un descaro aún mayor a su propia altanería te dan un diagnóstico a la ligera o, peor aún, comienzan a experimentar con uno mediante la técnica de logro y error (una práctica que en la CR es demasiado común entre los neurólogos).
    Pero tu solicitud de colaboración no pedía mis descargos, sino mi opinión concreta de qué hace que un paciente confíe en su médico. Para mí:
    1. La empatía
    2. La urbanidad
    3. El sentido común
    4. Tener espíritu de estudio y superación permanente
    5. La humildad y el respeto por el dolor ajeno

  9. Hola, Elene. He seguido con mucho detenimiento tus comentarios y escritos desde que me enteré en ACRA de tu existencia. Mis felicitaciones y respeto!!! Con relación al tema que nos convoca: la empatía, la urbanidad, el sentido común y las buenas prácticas son, sin dudas, pilares que no pueden faltar en ningún médico. Pero a mí me pasa algo que va más allá: si se cumplieran todas las premisas mencionadas, pero en los primeros minutos de la entrevista no lo percibo muy conocedor del tema que estamos tratando, suelo terminar yo la consulta o al menos no regresar a verlo. Me enferman los médicos que no se actualizan y no tienen la autosuperación constante entre sus tareas diarias. Me enferman los médicos que no tienen la capacidad de aprender de sus pacientes, porque consideran que siete años de estudios son más enriquecedores que un año de padecimiento. Me enferman los médicos incapaces de reconocer internamente su desconocimiento puntual sobre una enfermedad y que con un descaro aún mayor a su propia altanería te dan un diagnóstico a la ligera o, peor aún, comienzan a experimentar con uno mediante la técnica de logro y error (una práctica que en la CR es demasiado común entre los neurólogos).
    Pero tu solicitud de colaboración no pedía mis descargos, sino mi opinión concreta de qué hace que un paciente confíe en su médico:
    1. Su empatía
    2. Sus muestras de urbanidad y sentido común
    4. Su compromiso interno con el espíritu de estudio y superación permanentes
    5. Su humildad y respeto por el dolor ajeno
    6. Su compromiso expreso con la persona que tiene delante, que haga sentir al paciente comprendido, contenido e importante.

  10. Me parece un tema apasionante y desde luego centrado en tu blog,porque la relación médico paciente es fundamental…es como todas las relaciones en la vida un paso más allá, por su carácter profesional, pero es sobre todo un problema de relación personal . Las sugerencias de los que han opinado antes que yo reflejan situaciones personales muy diversas y la discusión está servida. De eso se trata. Y lo has conseguido. Mis felicitaciones . Un abrazo . José Félix.

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